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Una tarde de sábado

Una tarde de sábado generalmente dibuja en mí el escenario donde me imagino haciendo algo grande. Siempre ha sido el sábado el día que se espera con más ganas durante la semana, planeamos la noche, se dan los conciertos, se llenan los bares, reviven los cines y tiemblan las discotecas.  Mientras todo eso pasa, para mí pasa otro tren donde se va la oportunidad de darle un giro a mi vida, de hacer sonar la flauta, de ganarme la lotería, de hacer algo grande.

Entonces, a la espera del brillante despegue sabatino que un día ha de llegar, me remito a gastar la rutina. De cabeza me voy a leer las noticias, quedándome de piedra con el ataque de la aviación francesa en Libia. Qué asunto más polémico! Partiendo del precepto de la no injerencia, es condenable la intervención internacional. Sin embargo, cómo hacer caso omiso a la masacre que Muamar el Gadafi ejecuta en su tierra? Durante la semana personajes como el mismo Silvio Rodríguez se han pronunciado en contra de la decisión de la ONU y yo pienso en la escena donde, dentro de una familia, el padre pega constantemente a esposa e hijos. ¿Criticaría Silvio, tildaría de injerencistas a las autoridades si intervinieran esa familia, pusieran al hombre violento en las manos de la ley y libraran a esos niños de una realidad horrible? Pues en Libia ocurre, a escala, prácticamente lo mismo. A mi, sinceramente me cuesta ver con malos ojos la entrada en esta guerra del fusil occidental. Y de seguro vendrá alguna a narrarme acerca de los intereses imperialistas por el petróleo y, en fin, por la hegemonía mundial. De acuerdo. Pero el genocidio de Gadafio tiene que terminar!

Leo más allá algo de que en Cuba suprimieron el impuesto al cambio de dólar a peso convertible. Pero como me urge almorzar y prepararme para la tremenda tarde futbolera que me espera (Barça-Getafe y Atleti-Madrid) dejo la noticia a medias y sigo estirando el mediano sábado que acontece. No promete el día nada más trascendente que lo que narro. Tal vez disfrute de alguna peli, probablemente el Discurso del Rey, o me anime a descargar El Rito de Anthony Hopkins. No más.  Quizá para el fin de semana que viene pase algo grande.

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5 Respuestas a “Una tarde de sábado

  1. solo miro el mapita y calculo la distancia…

  2. Bueno no me gusto mucho la noticia tampoco cuando la lei, no solo por el problema de la ingerencia sino porque otra guerra mas es lo que menos necesita en estos momentos el mundo, pero al igual que tu pienso que no se puede virar la cara hacia al otro lado solo para ser “politicamente correctos” y decir que no nos metemos en los asuntos internos de Libia. La Guerra, aunque cruel y amarga es a veces tristemente necesaria. Me gustaria decir que no estoy con unos ni con otros, que no es mi problema, y en realidad no lo es, no esta en mis manos. Pero me niego a virar la cara, a pretender que nada sucede, me niego a ser cinica.

  3. Un año despues, tus tardes de sabado siguen siendo aburridas o ha cambiado la cosa?

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